martes, 15 de septiembre de 2009

PROGRAMA CRECIENDO CON NUESTROS HIJOS

CON MI CORAZÓN EN EL C.N.H.[1]

Los locos crean mundos…

Los cuerdos…

Simplemente los habitan…

Debo comenzar estas pocas líneas manifestando el más grande agradecimiento a todos los niños y niñas con los cuales he podido compartir estos 12 años de la más grande aventura…, el alto honor de ser testigo de las acciones, resultados e impactos del Programa Creciendo con Nuestros Hijos.

El “CNH” desde sus inicios fue resultado de una construcción colectiva, de la suma de muchos esfuerzos y voluntades, de una minga por la solidaridad, en eso hemos sido fieles y leales a sus principios…seguimos siendo un enorme grupo de rostros, manos y corazones que palpitan y sudan día a día en nuestras familias, comunidades, niños y niñas.

He sido testigo de las muchas formas de hacer y configurar el CNH…en la costa, en los recintos, en la Playa, las Montañas, los Valles Subtropicales…En el callejón Interandino, en la alta montaña, en el más recóndito y alejado de los caseríos…En la inmensa Amazonía.

Con nuestros pueblos kichwas, Shuar, Achuar, Mestizos, Tsáchilas…en fin… un abanico enorme de diversidad, de culturas, de saberes, de prácticas de cuidado – crianza…

Pero en todos ellos hay un solo latido…nuestro más cercano latido…el CNH, con sus sueños, educadoras, promotoras, compañeros, compañeras, no importa sus nombres, sino sus corazones, su trinar unísono, la risa prístina de nuestros wawas, sus juegos, cantos, tradiciones, la inocencia y la esperanza reflejada en sus ojos, en su capacidad de asombrarse por los muchos descubrimientos y aprendizajes que se consiguen día a día.

No, no ha sido fácil…como diría el Primer Ministro Inglés, durante la Segunda Guerra Mundial, Sir Winston Churchil, nos ha costado <..> días de angustia, de abandono, de trabajo sobre esforzado, de largas caminatas, de perros rabiosos que nos perseguían, de cercas, de ríos, de monte…¿Qué otra más grande prueba de amor por nuestro país?

¿Cuántas miles de anécdotas les podremos contar a nuestros hijos, nietos, y compañeros?

La larga espera para que las familias nos abran sus puertas y su corazón, para que las autoridades se “abran” a priorizar y valorizar a los niños y niñas primero; lo insufrible de los locales y los “benditos estándares de calidad”, las interminables fichas, informes y papeleos de nuestras organizaciones (públicas y privadas)…

Más bien ha sido un aprendizaje continuo, de saber hacer, de sentir, de amar nuestras interminables jornadas, ¿Quién sabrá de nuestras alegrías, nuestras penas, éxitos y fracasos…?

Hoy, luego de 12 años, varias instituciones…INNFA, PNN, FODI, INFA, de ni sé cuántas subastas y procesos el Ecuador va entendiendo que eso de que los “niños son el futuro de la Patria” es una vil mentirota…

Cada uno de ustedes amigos, amigas, compañeros y compañeras, lo han hecho día a día, no para el futuro…, hemos construido PRESENTE, ciudadanía, solidaridad y justicia.

Siendo una profunda emoción cuando viajo por muchos lugares de mi país (y vaya que ha sido bastante) y me encuentro con los locales del CNH, reaviva mi alegría, la profunda esperanza de días mejores para todos.

Sea este pues mi homenaje a todos y todas las que hemos construido, y lo seguimos haciendo, un CNH más nuestro, más lindo, más comprometido…

Dice un viejo refrán…”arrieros somos, carga llevamos y en el camino nos encontraremos”, pues eso, fuerza y ánimo a este <..> de personas que llevamos el CNH en nuestro corazón.

Gracias y mil veces gracias por recrear la Educación Inicial no Formal de nuestro Ecuador…

Marco Muñoz

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